Te has ido, acaso lo voy entendiendo: te has ido.
Guardo amargura, tristeza, soledad y hastío en mi interior, y porque no, también en el exterior; mis ojos se llenan con puñados fríos y rocosos de lagrimas tontas.
Te has ido y eso acaso puedo entenderlo. Te has ido.
La noche sigue su curso, las calles siguen perennes, las sombras siguen danzando, a nadie le importamos en verdad a nadie nunca le importamos [nosotros] excepto a ti y a mí. A nadie le interesaba, a nadie y para nadie: excepto tú y yo.
Te has ido y apenas lo siento, ya lo advertía pero apenas en verdad lo estoy sintiendo; te imagino en lo profundo, caminando; te imagino sonriendo, existiendo; te imagino besando, tú. Te has ido y la idea me aterra tanto como a un insecto que vuela al fuego.
Te has ido lo sé bien yo hice que te fueras. Te has ido y no lo entiendo, te has ido, te vas y te me vas… y no hay marcha atrás. Muero por dentro porque aun estas dentro de mí: muriendo.
Te busco en cada auto, en cada rostro, en cada timbre. Te huelo en cada árbol, en cada briza, en cada dolor. Te siento en cada llovizna, en cada tarde, en cada página. Te busco… y no estás, no estás quizás porque nunca estuviste, porque como sea ya no estarás, porque te has ido.
A nadie le importamos, a nadie en verdad, excepto a nosotros mismos: es por ello que al girar suavemente la cabeza veía tu única silueta entre otras, es por ello que al nombrarte solo yo suspiraba, es por ello que cuando pedía ayuda solo tú respondías. A nadie le interesa lo que nos pase, excepto a ti y a mí.
Te has ido… y no queda nada tuyo más que el recuerdo de un día lejano en que éramos felices.
Te has ido… y no queda nada tuyo más que una canción que nunca nos gustó.
Te has ido… y no queda nada tuyo más que aquellas veces de amor no correspondido.
Te has ido… y no queda nada tuyo más que días eternos que han muerto.
Te has ido… y no queda nada tuyo excepto yo y mis polvorientas memorias.
En fin… no pasa nada excepto que hoy comprendo que te has ido.
-mutis-
Pd. No he podido llorar tu ausencia, trato y el llanto sigue ahí: aguardando.
