
Un día las huellas en la arena se vengarán de todo poeta que las evoco sin regalías.
Un día común como muchos otros, las lunas de una mente estéril golpearán con furia mis adoloridos recuerdos.
Todos mis ojos se cerrarán por inercia dejando escapar leves gemidos sordos.
Mi cabello quizá grite y se revuelque con cualquiera, con una dolorosa mentira, con un horrendo delirio de verdades. En un hotel barato como mi piel.
Mis dedos flacos y enfermizos doblarán cada página que escribas y por la ventana los aullidos de dolor nocturno serán mi sal y tu sangre.
Mis arrugas cubrirán los pliegues de un pasado vergonzoso.
Mis ojeras darán fe de mis excesos.
Mis uñas no sobrevivirán mucho –eso creo.
Las canas de una senectud prematura alcanzaran un grado tal que tu voz se quebrara de asco al verme.
Quizás rente una joroba para que me veas tan hermoso como antes.
Tal vez me atreva a hacerle el amor a un cofrecillo de marihuana y cocaína.
Las imágenes que proyecte a través de mis palabras serán quizás una mentira cínica de otra mentira olvidada de una verdad absoluta.
Un día moriré no sé cómo, ni dónde, ni cuándo.
…
Pero te aseguro que hoy este insulso corazón roído y amortajado te pertenece, es tuyo. Te lo entrego como ofrenda a tus ojos, como diezmo de mis pecados a tus manos, como rito de iniciación en la ceremonia de tu existencia.
Hoy palpita porque ansia unos minutos contigo.
Hoy importa porque tú existes, porque tú me existes, me creaste a partir de cenizas de embriones de alebrijes en formol.
Hoy es tuyo porque nunca fue mío, tan solo lo prestaba creyendo encontrarte en mi pasado (o por lo menos ese es mi argumento).
Da igual lo que hagas con esto.
-Todos se entregan por igual a sus deseos- Todos morimos igual en una pila de excremento y harina.
…
Las luces al fondo de un espejo anuncian que no hay nada que me apetezca más que un sueño futuro que olvide ayer.
Los pies que uso me niegan tu presencia, pero no importa no les creo: me mienten muy seguido.
Languidezco como vela olvidada: Moriré pronto, lo sé bien. Pero no hoy. No es ningún augurio, es que la muerte es un gran esfuerzo y hoy me desperté cansado.