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14/7/09

Algo anda mal


Agitado por la emoción se detuvo bruscamente. Miró alrededor como esperando que alguien de entre la multitud se dignara a observarlo quizá por casualidad, y con ello alimentar su sed de egocentrismo enfermo. Caminó unos pasos hasta estar debajo de un árbol que apenas podía tapar su delgado cuerpo. El viento movió su cabello como susurrando una risa burlona, en verdad ¿qué mas podía hacer? Estaba solo en el mundo, y no lo digo porque en ese instante su patrimonio consistiera en su ropa, unos tenis roídos por correr, tres pesos en la bolsa y un paquete de papel tic-tac. Estaba solo porque en el interior de su mente no había mas que esbozos de recuerdos casi olvidados, recuerdos que si bien podía recordar con un poco de esfuerzo era mejor que las nubes interiores se llevaran en silencio. Lo pasado pasado- decía para sus adentros en medio de un collage de emociones que los simples mortales pudiesen confundir rápidamente con los efectos de la cannabis. ¿Y eso que? En aquel momento el mundo le había dado la espalda, era justo acaso olvidarse de las reglas, del que dirán y sobre todo reírse de las caras de todos los pendejos que pasaban en ese instante por la calle. Claro, eso era: Venganza.



Rió una vez mas como anunciándose a si mismo el descubrimiento. Tomó la poca moral que le quedaba (la que antaño la tía Gertrudis guardaba con tanto recato desde su juventud, historia antigua) la guardó con todo el cuidado que se merecía y con profundidad la hundió en la terrible comezón que le causaba el viejo y sucio calzón que desde hace días no cambiaba. Ya hasta lo sentía como su amigo inseparable. Y ahí mismo, bajó el cierre que lo molestaba tanto y descargo una parte de los 2 litros de alcohol que traía encima, y vaya que decir alcohol era un decir. El mejor PANALITO con "culei" que una fiesta barata pudiera ofrecer. Pinches pandilleros- escuchó de lejos.

Miar es un regalo de los dioses, disfrútalo- dijo para si como si recitara un poema estudiado durante años. Eran las dos de la tarde de un sábado muy caluroso y lo que menos importaba es que lo vieran. Y la verdad es que no llamaba mucho la atención a no ser por la gran mancha rojiza que cubría su entrepierna y que por alguna razón para el no significaba nada.

Poca gente caminaba por las calles esa tarde, así que en la semi-soledad social se sentía familiarmente bien. ¿Acaso importaba que aquella mancha escarlata fuese sangre, que fuese suya o de alguien mas? Por supuesto que no, la cruda de ese momento era mucho mas relevante.


¿Qué demonios habría pasado la noche anterior? Solo él lo sabia. -!!!QUE PUTOS HICISTE MIERDA!!!- se repetía una y otra vez, luchando un poco contra el dolor insoportable de cualquier peda que se digne de serlo, aquella noche había tomado como pendejo, todo era insoportable y un lejano lamento se escuchaba dentro de las pocas neuronas que aun le servían  Al principio era como un chillido muy lejano y por eso le dio poca importancia. Se le olvidó que estaba meando y se mancho aun mas, la orina se mezclo con la mancha roja, se sentía bien (dentro de lo que cabía) y por lo tanto sangre o no, no importaba.


De repente escuchó una especie de bullicio a una cuadras de allí  cerca del lugar de la peda de la noche anterior, un segundo después: patrullas, gente, gritos, ambulancia. Algo andaba mal. En realidad algo no estaba bien. Y sin embargo dentro de él solo sintió curiosidad, alcohol, sangre, orines, gritos, algo pasaba, algo en lo que estaba involucrado y seguramente le echarían la culpa, y vaya que era una lección duramente aprendida. Un par de meses atrás cuando aun estaba en la universidad había cometido la brillante idea de golpear a un idiota en el estacionamiento y claro todo mundo de espectador: gritos, maestros apostando, la policía  gente, patrullas, bullicio, insultos, escupitajos. Luego de eso no estaba seguro de que había pasado, la mezcla de marihuanacocamezcalbarato le impedían recordar acaso como había empezado el pleito. Lo único que no concebía era que se lo llevaran al tambo, ni siquiera recordaba nada como para que se lo llevaran. Pinches polis de mierda- era lo único que podía decir, aun por indescifrable que se oyera. Y ahora no sabiendo que diablos había pasado él tenia sangre en la camisa y seguramente otra vez injustamente se lo llevarían.

Pero en medio de lo que parecía ser el fin de tantas pedas y desmadres por el bajo mundo, él sentía extrañamente nada.

Entonces le pareció que se acercaba, caminaba sin hacerlo, o por lo menos sin sentirlo -pinche yerbita jodida debió ser mas chafa que mis calzones- se dijo a sí mismo de forma "lógica y racional". Pero en verdad era una cruda diferente: le dolía la cabeza de forma diferente, sentía el cuerpo diferente, pero en fin, había sido una fiesta diferente.

Al acercarse de esa forma (como volando) vio mucha gente que curiosa se empezaba a arremolinar, murmullos, madres y vecinas chismosas, niños asustados, en fin nada del otro mundo, quiso inclinarse para saber que era todo eso, pero recordó su recién estrenado código ético sobre mandar a la verga al mundo y le dio igual lo que dijeran o no.

Un momento después se sintió aliviado al ver que los azules se llevaban aun desgraciado cualquiera que le era extrañamente familiar, -el que es wey es wey- pensó. Pero el extraño sonido de hace un momento se volvía mas fuerte, cada vez mas fuerte, aturdía. Se tiró en el suelo, gritó de dolor. Parecía sangrar de los oídos por el infernal chillido, ¿porqué nadie volteaba a ayudarlo?, ¿porqué ni siquiera volteaban a verlo
!!!AYÚDENME!!! !!!PUTA MADRE AYUDENME!!!-
Y de pronto frente a él paso un cadáver  Por un momento le importo un comino, lo que quería era ayuda en ese momento, gritó y se revolcó en el suelo clamando a Dios ayuda pronta a cambio de cosas que en el fondo sabia nunca cumpliría (pero quien sabría eso mas que él) así que con todas sus fuerzas grito al cielo y pidió una segunda oportunidad...
Y bruscamente llegó: en ese momento el dolor cesó, el chillido desapareció en menos de un segundo y frente a él el cadáver cayó haciendo un ruido familiar al golpear el pavimento caliente con el cráneo.


Sangre coagulada, sin olor, unos pedazos de vidrio en la ropa y en el estomago una herida profunda que dejó salir un pedazo de intestino que acaso recordó la forma en que despachan la longaniza en las carnicerías  Tan solo carne, huesos, y nada mas. No importaba, en realidad no importaba, solo que en ese preciso instante él se vio a si mismo de frente...


Definitivamente algo andaba mal...