Día 21
¿De qué eres? ¿Qué tienes? - me seguía intrigando esto.
Y quedabas como muerta. Tú no has de olvidarlo.
Deja, en tanto, que el hombre exprese algo. Es su más antiguo y necio entretenimiento.
De olvidos y hermosa y honesta tierra está constituido lo nuetsro; lo tuyo y lo mío. Alguien pretendería apresarlo y se le disolvería en los dedos como el viento - que pertenece al viento.
Deja al tiempo. El tiempo fluye y une o aparta aquello que debe unirse o separarse.
Y acepta todo, admite todo. Oponerse es remover el estiércol.
Pero no me miras !no me miras¡ y esto es lo más espantoso. Y pensar que tantos te ven, y yo, a quien tanta falta haces, no te miro.
Desde viejos siglos atrás eras mi vida. Por si acaso no lo sabías.